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Ermita de San Sebastián

Ermita de San Sebastián

Se desconoce el origen de esta Ermita, pero por el espacio rectangular, los arcos de diafragma, la cubierta a dos aguas y los vanos ojivales podemos afirmar que sigue el modelo de las Iglesias de Reconquista, propias del siglo XIV.

La ermita, cuenta con una sola nave, en el centro el altar, donde hay una pequeña habitación donde se encuentra la zona destinada a sacristía y el cuarto de baño. En esta habitación hay una pequeña muestra del alicatado que se eliminó en la Iglesia, con la reforma neoclásica. Unos azulejos del siglo XVIII, con tonos amarillos y ocres, con diferentes formas geométricas, óvalos y cuadros. Similar al existente en el convento de agustinas de Segorbe en el locutorio.

La portada principal, de gran sencillez, se ubica en el lateral Sur y arriba de ella encontramos la espadaña realizada en el siglo XVIII, la cual alberga la campana.
Adosado a este edificio se encuentra casa del Ermitaño, el cual era quien se encargaba de cuidar el recinto.

En el año 2010 han finalizado los trabajos de restauración de esta ermita, que han puesto en valor, la estructura de arcos de diafragma y la policromía del edificio original.

También se ha intervenido en la casa del ermitaño, donde se puede observar un “festejador”, un asiento muy típico de las masías valencianas desde el siglo XVI al siglo XVII, y los muros de tapial del edificio a través de dos ventanas arqueológicas

En frente tenemos el Calvario, un espacio rectangular de 30 m. de anchura por 130 m. de longitud, el cual alberga en sus muros los 14 casilicios, algunos de ellos del siglo XVIII, donde están representados los 14 pa-sos del vía crucis sobre pequeños retablos de escayola.

El calvario de 30 m de acho por 130 m de largo. Los muros que le rodean tienen en su parte inferior 40×55 cm, siendo algo más elevados por la parte norte y también en su parte sur o entrada.

La forma de los casilicios, es la más común, para esta tipología constructiva, un gran pilón cuadrado, pero sin tejadillo a cuatro aguas, en la parte considerada frontal porque da al camino, se abre un pequeño nicho que alberga el retablo, generalmente de dos por dos azulejos. En este caso son pequeños retablos de escayola, protegidos por una reja.

Los catorce pilones o casilicios van jalonando, a distancias regulares, la vía dolorosa, que finaliza en la parte más alta del montículo rematada en este caso por la Ermita. Al igual que el Via Crucis de Sot de Ferrer, el camino en zig-zag, que lleva un casilicio en cada ángulo y entre ellos pinos y cipreses, aparte del color blanco.

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