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Conjunto Arqueológico de La Covatella

Conjunto Arqueológico de La Covatella

La recuperación y puesta en valor de los restos patrimoniales presentes en el Conjunto Arqueológico de La Covatella, ha permitido dar a conocer dos extraordinarios modelos de la vida cotidiana de nuestros antepasados, al tiempo que fomentado el respeto y la identificación del pueblo con sus raíces históricas .

CAMINO

El desarrollo de las vías de comunicación en la antigüedad respondía fundamentalmente a necesidades militares, religiosas y comerciales. Los íberos contaban con una red urbana jerarquizada que, a partir del eje principal, enlazaba las principales ciudades íberas.
El camino ibérico que encontramos en este Conjunto Arqueológico sirvió como vía de comunicación entre los diversos establecimientos que ocupaban este territorio. Se usaba principalmente para el transporte e intercambio de los diversos productos que constituían la base comercial de la economía de estos asentamientos con otras comarcas.

El camino íbero de la Covatella se conserva en un tramo de 68m, con una anchura de vía entre 1,90 y 2,00 m, excavado en la roca natural. El estudio arqueológico de las marcas y huellas dejadas por el uso sobre la roca que constituye la base natural de este camino, permite obtener numerosos datos respecto a los usos y costumbres empleados en el transporte y en los vehículos que habitualmente lo frecuentaban, como son las dimensiones de los carros y sus elementos.
Aunque la circulación del camino sería para un vehículo sólo, un desdoblamiento de la vía permitiría, a modo de apartado, facilitar el cruce o el adelanto de dos carros cuando se encontrarían.
El acusado pendiente al que se llega en un punto del camino los obligó a utilizar un sistema de frenado. Asimismo, la frecuencia del tráfico produjo un continuo desgaste en algunas zonas del camino, que necesitó sucesivas reparaciones que solían ser de tierra compactada hasta llegar al nivel original del firme.

CANAL
Tradicionalmente se ha considerado que el origen de este canal fuera de construcción romana, sin embargo el estudio detallado del elemento y los datos arqueológicos obtenidos han determinado su adscripción cronológica a otro período histórico, presumiblemente, en la época andalusí.
De canal se conserva un tramo de 92m, con un ancho de cajero de 1,95 m y 0,57 m de profundidad media. El cajero presenta en sus márgenes grietas regulares dejados por la herramienta de cantero que vació la roca para realizar el cajero.

La parte final de esta conducción presenta un cajero que va perdiendo calado, al tiempo que sus márgenes se van ensanchando y perdiendo definición. Además, la pendiente que lanzan los datos es en sentido opuesto a la dirección de las aguas, lo que explicaría que se tratara del tramo final de un sistema de riego, o extremal, y este pendiente inverso hiciera posible suavizar la corriente de las aguas antes de ser liberadas, y evitar así la erosión del sustrato vegetal. Aunque la ausencia de evidencias de uso del canal hace pensar que el uso fue esporádico.

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